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Vamos a reflexionar sobre por qué y para qué aprender a improvisar.

Quizá no te lo has cuestionado nunca. Pero, quizá, has ido a aprender un idioma y seguro que tampoco te has cuestionado nunca si querías aprender a hablar en ese idioma (¡es algo evidente!). Por ejemplo, cuando uno va a aprender alemán, va a clases de alemán y, en este caso, todo el mundo espera “aprender a hablar”, a leer y a escribir en alemán. Sin embargo, por lo que sea, en el subconsciente colectivo está presente que cuando alguien dice “voy a aprender música”, lo que se va a aprender es a leer partituras e interpretarlas, pero no necesariamente se va a aprender a hablar con la música.

¿Que es improvisar? Precisamente improvisar es hablar con la música. Es poder expresarnos a través de nuestro instrumento con nuestro propio mensaje. Ello requiere que tengamos desarrolladas unas habilidades diferentes a las que necesitamos para interpretar partituras, porque necesitamos tener interiorizados muchos recursos y automatizadas muchas habilidades que nos van a permitir poder fluir. Además tenemos que desarrollar la capacidad de reconocimiento auditivo, poder escuchar dentro de nosotros y poder trasladar lo que escuchamos a través de nuestras manos llevarlo a nuestro instrumento.

¿De qué me sirve aprender a improvisar? Principalmente me sirve para expresarme a través de mi instrumento. Me sirve también para comprender el mensaje de otros compositores que han escrito sus piezas en partituras. Me sirve para enseñar a interpretar basándome en este conocimiento profundo del lenguaje, poder entenderlo y poder interpretarlo mejor. También me sirve para enseñar a improvisar, para abrir este mundo a mis alumnos. En definitiva, me sirve para abrir mi campo profesional, porque aprendiendo a improvisar puedo: amenizar una fiesta, puedo acompañar a cantantes leyendo cifrado armónico, americano, latino… puedo reducir partituras, armonizar melodías, rearmonizarlas, puedo variar melodías, jugar con ellas, ornamentarlas o inventar nuevas melodías para una armonía ya conocida… En resumidas cuentas, lo que hago es llevar la faceta de compositor a la práctica instantánea.

Todo este gran abanico de posibilidades se me abre al adentrarme en el mundo de la improvisación.

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